Descripción

Encogernos de hombros y negar la mirada a los hechos cuya existencia nos afecta, es algo impropio de seres racionales cuya historia debe regirse por su capacidad de elegir.
Pero una elección adecuada requiere un espíritu crítico y una conciencia debidamente formada e informada.
Para ello, el presente ensayo aborda una cuestión muy grave -la pena capital- y por ende estudia también el linde que separa la sociedad que aspira a ser justa, de aquella que opta por ignorar la justicia; la sociedad viva, de aquella que se conforma con la simple subsistencia.
Como recuerda su autor, la buena causa no teme al examen, y teniéndolo presente, en este trabajo estudia -desde la óptica de la filosofía y la teología- la cuestión en sí misma y además, sin eludir el debate ni el contraste de ideas, da respuesta a todas las objeciones que suele suscitar.