La tempestad

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Descripción

Hay muchas novelas y muchas películas sobre obras de arte. La razón de esto debe ser porque de un libro se puede hacer una reseña o un resumen que agote el tema, mientras que por mucho que se escriba sobre una obra de arte, jamás la agotará.

Pero el resultado de la novela ya no dependerá de la obra de arte motivo de inspiración. Un lienzo anodino de Lotto que se encuentra actualmente en la Academia de Venecia dio lugar a una obra maestra como “Bomarzo”, mientas que toda la bóveda de la Sixtina ha producido alguna mediocre novela. El producto literario no está en la obra, sino en los ojos.

Juan Manuel de Prada escribió esta novela en 1997 y con ella ganó el premio Planeta. No voy a erigirme en crítico de segunda instancia ante el jurado de dicho premio. Supongo que en la concesión del Planeta primó el aspecto literario de la obra. Pero yo veo en la novela tres partes: una novela policiaca, una reflexión sobre el arte y una ambientación literaria de la acción en Venecia.

La trama policíaca es la siguiente: Alejandro Ballesteros, humilde y explotado profesor de Arte, llega a Venecia a estudiar “La tempestad” de Giorgione, gracias a que ha hecho suficientemente la pelota al catedrático Mendoza, su jefe. Mendoza le da una carta de presentación para Gilberto Gabetti, director del museo de la Academia y padre de una restauradora llamada Chiara. Cuando llega a su hostal, Alejandro oye un disparo, ve un anillo caer al canal y Fabio Valentín, marchante y falsificador de arte muere en brazos del pobre Alejandro que no sabe de qué va la cosa. El cómplice de Fabio, Vitorio Tedeschi se hace amigo de Alejandro y le ayuda a robar la maleta de Fabio, maleta blindada la cual no son capaces de abrir. Tras mucha trama policiaca, trama en la que interviene el inspector Nicolusi, un desalentado policía que mantiene una historia de amor con la dueña del hostal de Alejandro, la maleta se abre y el misterio se resuelve.

Con respecto al arte, el autor establece que el arte es la religión del sentimiento, idea que no me parece mal siempre y cuando en ella se incluya la perfección técnica. Me explico: un artista puede y debe expresar sus sentimientos, pero dominando la técnica que use para realizar dicha expresión. El artista “naif” o ingenuo no representa sus sentimientos de manera ingenua, sino que dicha representación consigue parecer ingenua porque hay un dominio de la técnica detrás de esa representación.

Dentro del aspecto artístico también me ha parecido interesante la colección de interpretaciones que Prada ha reunido sobre “La Tempestad”. Anquises tuvo amores con Venus, amores que tendrán como fruto a Eneas. Zeus castigará a Anquises con el rayo, por lo que Anquises ya sólo podrá andar apoyado en un bastón. También está la de Adán, Eva y Caín, Moisés salvado de las aguas, Paris amamantado por una osa con forma humana, y un descanso de la huída a Egipto. La verdad es que, excepto las dos primeras, el resto de interpretaciones me parecen muy traídas por los pelos.

En lo que sí estoy totalmente de acuerdo con Prada es en la idea de que este cuadro es el primero en el que el paisaje es el verdadero protagonista. Y creo que Giorgione lo que quería simplemente era pintar una tempestad rellenar el resto con figuras humanas. La prueba de esto es que en el lugar del cuadro donde ahora hay un hombre, Giorgione pintó en principio una mujer desnuda. ¿Y por qué una mujer desnuda? Porque Giorgione es el mejor pintor de la piel desnuda de su época. Creo que esta idea nos ilustra mejor sobre el cuadro que el mito de Anquises, o una descabellada interpretación de la huída a Egipto.

Y Venecia, como telón de fondo. Pero a diferencia de la Venecia soleada del verano, llena de luz y turistas, esta es una Venecia invernal, triste fría y por supuesto, húmeda. Sin embargo, a mi juicio Venecia sale ganando en este cambio.