Descripción

La Misa de siete, preparada la noche anterior,precedida de la oración de la mañana, seguida con calma, atención y afecto en el misal, y poniendo en ella toda el alma, todo mi corazón y todas mis fuerzas, al extremo de dejar de seguir las palabras de la Liturgia, si la Misericordia de Dios quiere darme mayor recogimiento. La Misa seguida en las palabras del sacerdote y la inteligencia, y deseada en los gestos y los afectos. Eso debe ser mi comida y mi bebida y el pan de cada día. El pan que pedimos en el sosiego del HOY.
Quiero estudiar la Misa, considerarla, meditarla, escudriñarla, amarla y contemplarla. Entrar en ella por el afecto y contemplarla según ese mismo afecto que,porque ama VE.
La Misa es el lazo del día, el vínculo de la Paz. Todos los propósitos son inútiles si el Señor no los recibe y los vivifica con su sangre. En la Misa está el nudo que une el sarmiento a la viña. A la Misa quiero someter mi vida.